El Metro puede llegar a ser un sitio tolerable. En compañía, puede ser hasta soportable. Hay momentos en que es incluso… bien.
No es así a las seis y media de un lunes.
Menos con los animales que uno a veces se encuentran.
Iba yo con un amigo en dirección a la universidad. Viaje largo y nada fácil. Y es lunes. No estoy de mal humor, pero hay una creciente irritación con cada paso que doy. Siento que algo malo va a pasar. Y no me agrada.
El Metro llegó. Decir que estábamos cuales sardinas ya es demasiado cliché; estábamos apretados con bola. Mi pana y yo caminamos hasta los últimos vagones, que estaba un poco más relajado…
…y con un tipo parado en toda la puerta con un maletín entre las piernas.
¿Se acuerdan como decía la cuña del Metro en sus inicios? ¿Eso de “dejar salir es entrar más rápido”? Pues nadie salió donde estaba el mojón de cañería este. Pero sí entramos cinco –cinco– como mejor pudimos. Y el tipo –unos cuarenta y tantos, un poco más bajo que yo, bigote, pelo malo con canas– como una estatua en todo el medio de la entrada. Es como si no había fuerza en la tierra que iba a mover a Su Majestad del sitio. Yo sentía el dolor de cabeza venir, y recordé la experiencia en la oficina. Debo controlar… la ira… No debo… Mucha gente… No debo…
Pero igualito, no me quedé callado. “Sería tan fácil para la gente dejar pasar a los demás…”
Y créanlo o no, Mo de Ca habló. “Bueno huevón, si no me da la gana de moverme, ¿qué?”
Yo volteo hacia él. El dolor de cabeza está ahí, pero la voz no ha aparecido. Sin embargo, la ira está ahí. Supongo que es el gentío el que ha controlado a la “bestia”. De todos modos, es probable que a este mequetrefe. “¡Porque debe ser que estás tú solo en esta vaina, que te quedas atravesado en la puerta, no joda!”, gruñí.
“Bueno si no te gusta te vas en taxi no joda”, dijo. Y cada palabra llevaba más sangre a mi cara. “Yo puedo estar parado en esta vaina si me da la gana, ¿me oíste?”
Oh sí. Sí que te oí. Y mi amigo también. No, no el que iba conmigo, que también estaba indignado. No.
Mi amigo.
Pues justo ahí, la voz –la que asocio con mi amigo– sí habló. Sabes qué hacer, muchacho. Tienes que…
Soltar la furia. Démosle con rabia.
Me le quedé mirando al tipo. Estaba justo detrás de él. Aún estaba refunfuñando, que si él sí era arrecho, que si no le gustaba que se la calara. No vio mi sonrisa. No vio mi cara oscurecerse. No vio mi sonrisa ensancharse. Ciertamente no vio a mi pana mirarme con cara de preocupación. Dijo mi nombre. Yo lo escuché, pero era como si viniera de la Luna. Quizá Plutón.
La siguiente estación fue anunciada. Sabana Grande. El tren se detuvo. Y lo que sucedió esta vez lo sé, otra vez, por lo que me contó mi pana.
Me dice que en el instante que se montó la gente (que el Mo de Ca no dejó pasar otra vez) y las puertas anunciaron que iban a cerrarse, yo me agaché, agarré el maletín del tipo, y con una fuerza que nadie se hubiera imaginado, lo lancé para afuera, donde pegó la pared contraria. Y le bramé en una voz que no parecía la mía: “¡¿AHORA SÍ TE VAS A MOVER, MISERABLE MARICÓN?!”
Mi pana dice que el tipo se puso blanco como un papel, y apenas le dio tiempo de salir a buscar el maletín –no sin que antes la pierna se le quedara atrapada en las puertas que se cerraban. Había una mirada de pánico en su cara que –me dicen– hubiera sido divertida de no ser tan real.
Yo sólo reaccioné cuando alguien –una señora, parece– me tocó el hombro y dijo: “Te entendemos mijo, pero… cálmate, ¿sí?” Yo parpadeé como si despertara de un sueño. Mi pana dijo que no supo si reírse o cagarse. Yo simplemente respiré profundo.
Entonces no es algo fortuito. Algo se apodera de mí cuando me enfrento a un abusador. Cualquiera que sea. Soy como un Hulk de lo que El Amargado llama los Venezolanos Propensos a cometer Infracciones. ¿Cómo pasó esta vaina? Y están además las consecuencias de mis acciones. Es probable que termine desempleado, preso o muerto.
Tomaré el riesgo.
Que nadie ha comentado? WIIIIIIIIIIII! Primera!
Dèjame decirte: ME ENCANTO el blog. Primero porque me encanta el desahogo a punta de la cuerda de abusadores cretinos que sobran en esta ciudad.
Y segundo, porque èste era el link que debiste enviarme para disipar el mal humor. Me he reìdo hasta la eternidad. Ya sè que hacer la pròxima que se atraviese algùn tarado en el metro. (serà que todos tenemos alma de Hulk oculta? QUè se yo?
Genial. Un abrazote, Lipero!
Saludos,
Ok, tal como dije en Twitter:
RCCDLPR con lo de “¡¿AHORA SÍ TE VAS A MOVER, MISERABLE MARICÓN?!”
Coincidencia que haya estado escuchando el 4to episodio del podcast de “el coño de tu madre” (sobre el abuso) cuando abrí este post.
Acá no tenemos metro, pero con las busetas y el trolebús, la cosa es bastante parecida. Lástima que la gente no quiera aprender a menos que sea por las malas.
Pero bue, excelente blog. Estaré pendiente de leerlo, porque me he reido como nunca, jajaja.
Saludos!
-@kenshin23
Jejejejejejejejeje demasiado bueno mi lipero y sus descargas!
Me gusta me lo llevo pa mi reader como te dije en el twitter y sigo pegada esperando la próxima!!
Besos!
Jejejejejejejejejejeje Qué exito esta vaina, hubiese pagado por ver el shós por un huequito.
Es mejor que aquel comercial de “Señalen al abusador!!!!” xDDDDD